La
"Vía Lactea" o Camino de Santiago constituye desde
hace más de 1000 años una de las principales rutas
de peregrinación de los cristianos. El sepulcro del
apóstol en Compostela ha sido desde su descubrimiento,
allá por el año 830, imán de peregrinos procedentes
del resto de España, de Europa y del mundo. El hecho
de poseer la "Compostela", documento acreditativo
de haber realizado el Camino, une a gentes del siglo
IX con gentes del siglo XX. Al fervor religioso que
actuaba como motor de aquellos peregrinos del medievo,
se une en nuestros días el interés cultural y artístico
que despierta el Camino, en cuyo recorrido podremos
admirar diferentes paisajes, diferentes pueblos y
diferentes formas de vida.