No
cabe duda de que muchas cosas diferencian al peregrino
del medievo, allá por el principio del segundo milenio,
del peregrino de la actualidad, tan cercano
a vivir el paso al tercero. El factor religioso determinante
en el primero es, en muchas ocasiones, prescindible
para el segundo, más preocupado en los aspectos culturales
y/o turísticos del Camino. En la Edad Media hacer
el Camino hasta Santiago servía en muchos países como
único medio de penitencia para ciertos delincuentes
o pecadores; hoy en día este "castigo" sólo se conserva,
de forma residual y para menores, en las legislaciones
de los Países Bajos.
El
peregrino del medievo vestía una indumentaria identificativa
de su caracter de romero. Siete eran los elementos
principales: el sombrero de ala ancha, protector de
la lluvia y el sol; el abrigo con esclavina, para
protegerse de las bajas temperaturas; un calzado fuerte,
que resistiese las penurias de tan largo viaje a pie;
el bordón, apoyo constante en el caminar y arma defensiva;
la calabaza, excelente cantimplora; el zurrón, para
portar los alimentos y la ropa; y la concha venera,
auténtico símbolo del peregrino a Compostela, que
era utilizada para sujetar el ala ancha del sombrero.
Toda persona que fuese de esta guisa era reconocido
como peregrino y recibía las atenciones de los hospitales,
albergues y monasterios que existían a lo largo del
recorrido.
Hoy
en día el aspecto del peregrino ha cambiado radicalmente,
pero en no pocas ocasiones los romeros actuales llevan
alguno de los elementos de sus antecesores en el caminar,
como pueden ser el bordón, el sombrero de ala ancha
o la simbólica concha venera. Estas prendas simbolizan
los lazos de unión que aún hoy existen entre el peregrino
de hoy y el de hace mil años. La emoción de entrar
en Santiago y ver como la catedral preside majestuosamente
toda la ciudad y la impregna de un halo de misticismo
sigue perviviendo en el corazón del peregrino del
año 2000 como vivía en el del primer peregrino que
se presentó ante el Apóstol.
Al finalizar su peregrinar el caminante recibe, como
recibieron todos los que le precedieron, la "Compostela"
o "Compostelana". En la actualidad el Cabildo catedralicio
expende este documento acreditativo una vez comprobado
el carnet de ruta, donde deben figurar la firma y
el sello de los monasterios, iglesias o albergues
que marcan las principales etapas del camino a Compostela.
Con la "Compostela" en la mano el romero de la Edad
Media recibía la atención de albergues y hospitales,
especialmente el Hospital Real, hoy convertido en
Hostal de lujo. Mil años no pasan en balde.
Consejos
para hacer el Camino
La
Peregrinación a pié a Santiago de Compostela es un
acto que une espíritu y cultura. El paisaje, las gentes,
el arte del camino contribuyen a resaltar esta dimensión.
Para vivir intensamente la Ruta Xacobea hace falta
tener en cuenta una serie de recomendaciones previas.
El
Año Santo Compostelano se celebra cuando festividad
de Apóstol Santiago -el 25 de julio- coincide en domingo.
Las condiciones para ganar el Jubileo son las siguientes:
visitar la catedral y la tumba del Apóstol Santiago,
rezar en esta Basílica; pidiendo por las intenciones
del Papa; y recibir los sacramentos de la confesión
y de la comunión cualquier día comprendido entre los
15 anteriores y posteriores a la visita.
Como
Obtener la "Compostela"
Se
conoce con el nombre de Compostela la Certificación
Oficial que concede la Catedral de Santiago a aquellas
personas que realizan la peregrinación por motivos
religiosos (sea o no Año Santo). Son requisitos necesarios
para que se extienda esta Certificación recorrer a
pié, en bicicleta o a caballo una parte del Camino
de Santiago y acreditarlo al llegar ( al menos 100
km. a pié o a caballo y 200 km. en bicicleta). La
acreditación del Camino recorrido se efectúa con la
Credencial de Peregrino, en la que se van poniendo
sellos o firmas de las parroquias, albergues, refugios
o personas representativas de los pueblos por los
que transcurre la peregrinación. De no conseguir dicha
Credencial, ésta podría suplirse por un diario de
ruta con las firmas y sellos de cada etapa del Camino.
Consejos
básicos para una peregrinación a pié 
Es
recomendable, antes de iniciar el Camino, un sencillo
reconocimiento médico y entrenamiento, caminando,
durante días sucesivos, distancias cada vez mayores.
Por otra parte, la vestimenta debe ser holgada y transpirable,
para evitar los frecuentes rozamientos que producen
la dermatitis de contacto. El calzado es fundamental.
Debe ser bota que abrace el tobillo, pues los caminos
son irregulares, y pueden producir torceduras que
obligarían a suspender la marcha.
Botiquín:
-
Vendas, gasas y esparadrapo.
-
Antisépticos y desinfectantes.
-
Micóticos para tratar lo micosis(Hongos).
-
Antiinflamatorios.
Alimentación:
- La
víspera de la marcha no se debe realizar una ingesta
copiosa de difícil digestión; conviene realizar
la ingestión de azúcar, en forma de dulces o miel.
- Las
grasas(manteca, tocino, etc.) deben tomarse con
frecuencia y en pequeñas cantidades.
-
El consumo de proteínas (huevos, peces y leche)
es más apropiado para el tiempo de ocio, entrenamiento
y preparación.
-
Las vitaminas necesarias se cubren con fruta fresca
(limones, naranjas, etc.) y frutos secos.
-
La comida más fuerte es aconsejable realizarla al
final de la etapa.
- Si
se toma agua en el camino, ésta debe ser potable.
-
La sensación de sed se calma mejor, no con líquidos
muy fríos, sino con sopas o caldos templados.
En
caso de agotamiento por el calor:
-
Colocar a la persona en sitios frescos y darle de
beber líquido abundante (en un litro de agua, disolver
media cuchara de bicarbonato y una de sal).
-
Si aparecen hormigueos, aumentar la sal.
Prevención
de ampollas y rozamientos: Generalmente se deben
a:
-
Calcetines mal puestos o inadecuados.
-
Uñas largas o mal cortadas.
-
Calzado mal ajustado.
-
Calzado ser "domar".
-
Costuras, terminaciones interiores o deformidades
del calzado.
Prevención
de agujetas y molestias musculares: Su causa más
frecuente es:
-
Falta de entrenamiento.
-
Esfuerzos excesivos.
-
Cambios bruscos de ritmo.
-
Paradas en sitios húmedos.
Camina
seguro:
-
Sí se viaja por la noche, no se olvide de usar los
reflectores.
-
Caminar siempre por la cuneta del lado izquierdo.
-
Evitar crear grupos y amontonamientos en la carretera.
-
Hacer siempre caso a las recomendaciones de la Organización,
Guardia Civil, policía y Cruz Roja.
-
Los servicios de socorro de la Cruz Roja realizan
una importante labor sanitaria. Deben de emplearse
solamente en caso de verdadera necesidad. Para aquellas
lesiones o accidentes que se pueden sufrir durante
la marcha ( torceduras, picaduras, heridas, etc.)
es aconsejable consultar al personal previsto por
la Organización.
-
Debe cuidarse la limpieza de los locales y lugares
de acampada y ser respetuoso y amable con la población.
Valorar y apreciar el efuerzo, muchas veces abnegado,
de las personas que atienden los albergues.
En
el Camino nos esperan nuevos encuentros, nuevas sensaciones
y vivencias. Es el premio de caminar hacia Compostela.