Las
manos de los gallegos han elaborado a lo largo de
los siglos todos los utensilios que les fueron necesarios
en sus quehaceres. De esta artesanía básicamente rural
aún quedan excelentes muestras, reflejo de este arte
popular traspasado de generación en generación. La
cestería, la alfarería, la madera y los tejidos son
los campos donde más ha destacado la capacidad creadora
del gallego, dando frutos de gran valor funcional
y artístico.
Materiales
como la madera, el mimbre o la paja son tratados por
expertas manos dando lugar a formidables muestras
de cestería galaica. Los sombreros de Noia nacen del
hábil trenzado de la paja, elemento también utilizado
para las "corozas", tradicionales capas-con caperuza
y pantalones incluidos- típicas de la región del Miño,
que hasta hace poco tiempo eran utilizadas como impermeables
por los campesinos. El mimbre y tiras de roble son
los materiales utilizados en la confección de las
"olas", jarras utilizadas para transportar el vino,
convenientemente recubiertas de brea por el interior.
De todas estas manifestaciones artesanas aún puede
encontrar el viajero fieles ejemplos, mezclados con
copias confeccionadas con nuevos materiales sintéticos.
La
alfarería gallega alcanza sus más altas cotas en centros
productores como Buño, Niñodaguía, Bonxe, Lestrove
o Gundibós. Las ferias de los pueblos muestran esta
cacharrería artesanal de variadas formas y barnizadas
en tonos terrosos o verdes, como la tierra que les
da su ser. Quizás los más famosos representantes de
este arte sean los cuencos para queimada, utensilio
imprescindible de toda cocina o "lar" de Galicia.
Por último, es de justicia destacar la porcelana de
Sargadelos, auténtico símbolo de la artesanía gallega,
que surge de una fábrica inaugurada en 1804 y que
en la actualidad lleva a cabo una interesantísima
actividad docente y de investigación.
Los
utensilios de madera siguen siendo utilizados en la
actualidad tal y como eran utilizados hace siglos.
Dejando a un lado todos los aperos empleados en las
tareas del campo, hay que destacar el crisol de piezas
de vajilla o los famosos zuecos, calzado empleado
por los aldeanos cuando la lluvia riega la tierra
que trabaja.
Al
campo doméstico ha quedado reducida en su mayor parte
la otrora pujante artesanía textil. Este abandono
parcial ha traído como consecuencia el mantenimiento
de la pureza en la elaboración de los diferentes tejidos
tradicionales hechos de lino y lana. El viajero interesado
en la artesanía textil no debe dejar Galicia sin antes
observar la elaboración del encaje de Camariñas con
sus propios ojos; todo un arte de dificultad extrema
dominado a la perfección por las expertas manos de
las mujeres de esta localidad coruñesa.
Fuera
del marco de estas cuatro grandes artesanías podemos
encontrar otros no menos pintorescos como la platería
compostelana, con el azabache a la cabeza dando nombre
incluso a una de las puertas de la catedral santiaguesa,
o los exvotos de masa de pan del santuario de San
Andrés de Teixido, al que, como reza el refrán "vai
de morto quen non vai de vivo".