Según
reza el artículo quinto del Estatuto de Autonomía
de Galicia,la lengua propia de Galicia es el gallego,
que comparte oficialidad con el castellano. Todos
los gallegos tienen el derecho de conocer y usar ambos
idiomas en todos los ámbitos de su vida. En la actualidad,
prácticamente el cien por cien de la población galaica
conoce el idioma gallego y es capaz de hablarlo, de
escribirlo y de entenderlo. De hecho es la primera
lengua en la mayoría de municipios de la comunidad,
si exceptuamos las grandes ciudades como Vigo o A
Coruña donde el castellano mantiene una posición hegemónica
pero en franco declive. Para el visitante constituirá
un auténtico placer escuchar y leer este idioma de
los labios y manos de los habitantes de este tierra,
en quienes alcanza todo su esplendor esta bella lengua,
admirada desde la Edad Media por su suavidad y por
su lirismo.
Historia
El
gallego es el resultado de la transformación sufrida
por el latín en la zona noroeste de la península ibérica.
Al ser una lengua románica, presenta rasgos similares
a las demás lenguas de su entorno, pero muestra también
numerosas peculiaridades que le dan el carácter de
idioma. De todas las lenguas iberorromances es la
más conservadora, debido a la pervivencia de léxico
de los pueblos prerromanos y a su situación periférica.

En
la Edad Media el gallego y el portugués formaban un
único idioma (gallego-portugués) que alcanzó gran
notoriedad en toda la península, sobre todo por su
gran valor lírico. Tras la separación de Portugal
y merced al dominio que los reyes castellanos impusieron
sobre la política y la cultura gallega, el portugués
y el gallego siguieron caminos diferentes, aunque
aún hoy existen voces que abogan por un progresivo
rehermanamiento de ambas lenguas. El gallego quedo
reducido al ámbito familiar.
En
la segunda mitad del siglo XIX comenzó un movimiento
de reivindicación del idioma gallego llamado "Rexurdimento",
que fue protagonizado en lo literario por figuras
tan sobresalientes como Rosalía de Castro o Manuel
Murguía. Este movimiento llevará, ya en el siglo XX,
a un mayor desarrollo de todas las capacidades de
esta lengua, que invade territorios antes vedados
para ella como el ensayo científico y filosófico,
la narrativa en prosa, las cartas,... .
Tras
el freno que supuso para el avance del gallego la
guerra civil y el franquismo, la transición democrática
trajo para el gallego el reconocimiento oficial y
el consiguiente paso al ámbito de la administración,
de la enseñanza y de los medios de comunicación social.
Hoy en día tanto el proceso de normalización como
el de normativización del idioma gallego están dando
sus últimos pasos.
Literatura
Los
comienzos de la literatura gallega están ligados irremediablemente
con Portugal ya que el idioma empleado era el gallegoportugués.
Hasta el siglo XV, en el que comenzó a hacerse notoria
la separación entre portugués y gallego, se pueden
distinguir dos periodos en el cultivo literario de
esta lengua medieval: a) del siglo XII a mitad del
siglo XIV, tiempo durante el cual los escritores sentían
a Portugal y Galicia como una sola entidad cultural
que iba más allá de sus fronteras, b) y del 1350 al
final de la Edad Media, cuando la separación entre
ambas lenguas comenzaba a hacerse cada vez más patente.
El
primer periodo está protagonizado por textos poéticos
de escuela trovadoresca reunidos en cancioneros, de
los que se conservan cuatro: tres de carácter colectivo
(Ajuda, biblioteca vaticana y biblioteca nacional
de Lisboa) y el de las Cantigas de Santa María, firmado
por Alfonso X el Sabio. En ellos se pueden encontrar
cuatro tipos de cantigas: de amor, de amigo, y de
escarnio e maldicir. Entre los escritores de los que
se guarda memoria se encuentran los reyes Alfonso
X y Dionisio I y trovadores como Arias Nunes, Pero
da Ponte, Martín Codax, Meendiño,... .
En
el segundo periodo la escuela gallegoportuguesa fue
dejando paso, en Galicia y Castilla, a la escuela
gallegocastellana. Fue una continuación empobrecida
de la lírica culta anterior, en la que el castellano
iba adquiriendo cada vez más presencia. Los autores
de esta época son bilingües como Macías el Enamorado,
el marqués de Santillana o Gómez Manrique. La prosa
en gallegoportugués no contó durante ambos periodos
con la misma atención y se redujo a versiones del
francés, del castellano y del latín, y a honrosas
excepciones como los relatos del ciclo artúrico o
la Crónica Troyana.
Tras
la desaparición del gallegoportugués y hasta la Guerra
de la Independencia la literatura en gallego se redujo
a canciones y villancicos populares y a circunstanciales
composiciones poéticas cultas. Con la invasión francesa
y la posterior lucha entre liberales y realistas aparece
una literatura política de carácter patriótico y satírico,
completada con algún ensayo de teatro y nuevos villancicos.
Si
exceptuamos la digna obra de Nicomedes Pastor Díaz,
no podemos hablar de un auténtico renacimiento de
la lírica gallega ("Rexurdimento") hasta la mitad
del siglo XIX, cuando comenzaron a aparecer autores
que conscientemente aspiraban a una restauración de
las letras vernáculas. Sin olvidarnos de Juan Manuel
Pintos, tres son los autores que protagonizan este
renacer lírico: Eduardo Pondal, vate de inspiración
celta al que debemos la letra del himno gallego, Manuel
Curros Enríquez, sobresaliente poeta social, y, sobre
todo, Rosalía de Castro, poetisa padronesa a la que
debemos la primera gran obra maestra de la lírica
gallega moderna: "Cantares Gallegos" (1863). Otras
obras de estos autores son la también rosaliana "Follas
Novas" (1880), "Queixumes dos pinos" (1886) de Pondal
y "Aires da minha terra" (1880) de Manuel Curros Enríquez.
En esta época comienza tímidamente el cultivo del
ensayo, en cuya práctica destaca Manuel Murguía.
A
estos precursores le siguen nuevos poetas como Antonio
Noriega Várela o Ramón Cabanillas, el poeta de mayor
producción en gallego, entre la que se encuentran
una serie de poemas narrativos de inspiración artúrica,
y que también cultivó el teatro. La prosa recibió
su impulso decisivo con el grupo de escritores que
redactaban la revista Nós (1918-1936), entre los que
se encuentran Alfonso Rodríguez Castelao, dibujante
y escritor que llevó a cabo una intensa actividad
política de izquierdas nacionalista, Vicente Risco,
director de la revista y gran ensayista y Ramón Otero
Pedrayo, el más fecundo del grupo cuyas imágenes exaltan
todos los aspectos de la realidad gallega.
Tras
la guerra civil la literatura en gallego comienza
a renacer con la creación en 1950 de la editorial
Galaxia, aún hoy existente, que será el cauce de salida
de la obra literaria vernácula. El ensayo alcanza
ya su madurez con autores como Ramón Piñeiro, García-Sabell,
Francisco Fernández del Riego,... . La poesía continua
su excepcional cultivo con la obra de excelentes vates
como Manuel Antonio, Luis Amado Carballo, Álvaro Cunqueiro
(con su poesía neotrovadoresca) o Aquilino Iglesias
Alvariño. En 1962 aparece el libro de poemas "Larga
noite de pedra" de Celso Emilio Ferreiro que marca
el inicio de una poesía de contenido político a la
que se apuntarán nuevos poetas como Manuel María,
Xosé Luis Méndez Ferrín o Bernardino Graña entre otros.La
prosa cuenta en esta época con grandes cultivadores
como Ánxel Fole, Rafael Dieste, Eduardo Blanco Amor
o Álvaro Cunqueiro, creador de todo un mundo donde
la fantasía y el humor lo impregnan todo. Más modernos
y experimentales son autores como Méndez Ferrín, Carlos
Casares o Xohana Torres, sin olvidarnos de Xosé Neira
Vilas, cuyo realismo ha encontrado una gran acogida
entre el público gallego.
Ya
en la actualidad se puede afirmar que la literatura
gallega está totalmente asentada como forma de expresión
artística reconocida; así lo demuestran el número
de editoriales que publican obras en gallego, entre
las que destacan Xerais y Galaxia. Sin embargo la
aceptación entre los lectores aún no ha alcanzado
el nivel deseado, si exceptuamos las obras de algunos
escritores-estrella que han alcanzado gran notoriedad
pública tales como Carlos Casares, Manuel Rivas o
el mismo Suso de Toro.