Los
productos elaborados en Galicia están cada vez más
presentes fuera de las fronteras de la comunidad.
La balanza comercial gallega está prácticamente equilibrada
gracias al espectacular crecimiento de las exportaciones
que en el periodo 1989-1996 aumentaron un 200%, frente
al aumento del 114% en las importaciones, lo que arroja
una reducción en el déficit comercial en este periodo
del 82%.
Según
datos de 1996 el déficit comercial gallego era de
sólo 19.028 millones de pesetas; las exportaciones
en ese año tuvieron un valor de 731.580 millones de
pesetas, lo que supone un crecimiento del 30% con
respecto al año anterior; el valor de las importaciones
ascendió a 750.608 millones de pesetas, un 17.24%
más que en 1995. La espectacular subida en las exportaciones
(30%) ha provocado que la balanza comercial gallega
se haya situado 16 puntos por encima de la media nacional.
Estos resultados hacen concebir esperanzas sobre la
posible eliminación del déficit en la balanza comercial
en los próximos años.
Este
buen comportamiento de la balanza comercial no puede
ocultar las deficiencias de la exportación gallega,
ya que son pocos los productos que logran acceder
a los mercados internacionales y los que lo logran,
principalmente de los sectores automovilístico y pesquero,
lo hacen en mercados muy localizados; el principal
mercado receptro de los productos gallegos es el de
la Unión Europea, especialmente algunos países como
Portugal. El empresariado gallego sufre todavía de
un excesivo localismo y muchas veces no sale más allá
de sus fronteras o, si lo hace, sólo llega hasta el
norte de Portugal.