El
denominado sector secundario ha sido en los últimos
años la gran asignatura pendiente de la economía gallega.
Cualquier economía moderna ha de sustentarse en una
sólida base industrial que en el caso gallego, a pesar
de que se han conseguido algunos logros, aún está
en fase de construcción.
El
porcentaje de población ocupada en la industria en
referencia a la población ocupada total es del 14%,
siete puntos por debajo del porcentaje español que
se sitúa en el 21%. Además en el sector industrial
gallego es muy importante la presencia de capital
foráneo, atraído por las posibilidades portuarias
y por la riqueza en recursos naturales. Se han creado
así industrias de enclave poco exigentes en mano de
obra y, en ocasiones, de gran costo medioambiental;
Citroen, Alúmina-Aluminio, Petroliber y Celulosas
son ejemplos de estas empresas creadas con capital
de fuera de Galicia.

Los
principales campos en que se desarrolla la industria
galaica son el conservero, el naviero y el del automóvil.
Los dos primeros sufrieron en la década de los ochenta
sendas crisis, más acusada en el segundo debido a
la reconversión naval que se produjo durante esa década.
El sector automovilístico se centra en el área de
Vigo, ciudad donde está establecida la fábrica de
Citroen-Hispania, auténtico catalizador de numerosas
industrias auxiliares que han surgido a su sombra;
la importancia del sector automovilístico queda reflejado
en el hecho de que el primer "cluster" de empresas
creado en Galicia (12-4-97) es de la industria del
automóvil, que maneja un volumen económico de 271.000
millones y una balanza comercial cercana a los 70.000
millones de pesetas.
Otros
sectores industriales de gran importancia en la economía
gallega son los que explotan las grandes riquezas
naturales que esta tierra ofrece. Aparte del sector
de producción eléctrica, del que hablaremos más adelante,
destacan el del granito, el de la madera, el de la
pizarra o el del aluminio. Todos ellos se están organizando
en la actualidad para poder competir fuera de las
fronteras de la comunidad gallega.
Aunque el sector industrial, como ya queda dicho,
no está plenamente desarrollado, ya comienza a dar
algunos frutos. En 1996 la producción industrial gallega
creció un 1.29%, dato excelente si lo comparamos con
el crecimiento medio español que fue del 0.76%. Galicia
ocupó el sexto puesto en crecimiento industrial entre
las comunidades autónomas españolas.