El
sector forestal gallego representa cerca de un cuarto
del volumen de madera obtenido en España. La base
de esta pujante producción maderera es la extensa
superficie boscosa de Galicia, que en 1995 era de
1.090.460 hectáreas. Este pulmón verde se encuentra
constantemente amenazado por el peligro de los incendios;
de 1990 a 1995 una media de 6.204 incendios anuales
han quemado una media de 23.781 hectáreas. En demasiadas
ocasiones estos incendios son provocados.
El
valor monetario de la producción forestal gallega
en 1994 fue de casi 29.000 millones de pesetas, lo
que representaba el 10.51% de la producción final
agraria de ese año. La producción ese año estuvo encabezada
por las coníferas (54.9%), seguido por los cada vez
más numerosos eucaliptos (40.9%) y en último lugar
se encuentran las frondosas (4.1%); esta producción
es un claro reflejo del proceso sufrido por el bosque
tradicional gallego, donde especies autóctonas como
el carvallo han cedido terreno ante otras especies
más rentables a corto plazo como el pino o el eucalipto.