Eduardo
Pondal, canto a las maravillas de esta tierra que
le vio nacer. A la desembocadura del río Anllóns,
en el fondo de la ría, junto a la que se encuentra
la pequeña localidad de Ponteceso, cuna del poeta.
A la impresionante costa granítica de escarpados acantilados
con caprichosas formas, que refleja como ningún otro
lugar el peligro que encierra la Costa da Morte.

A
las villas marineras de Corme e Laxe, que flanquean
la boca de la ría, con sus importantes puertos pesqueros
que dan vida a sus habitantes. En Laxe destaca la
iglesia del S. XIV, así como su gran playa de fina
arena. En Corme descubriremos de nuevo una intensa
gama de colores en las fachadas de sus pequeñas casas
de marineros.