La
originalidad de la entrada de esta ría, flanqueada
por el cabo Prioriño y la Punta do Segaño, reside
en su estrechez, que aún se hará más acusada, hasta
llegar casi a tocarse ambas orillas en las puntas
del Vispón y Redonda. Después la ría anchea y acoge
en su seno un saliente alargado sobre el que se asienta
la ciudad de Ferrol. Al fondo viene a morir el río
Grande de Xubia.
Sus
características geográficas la convirtieron ya en
el Siglo XVII en centro de la Marina de Guerra española,
lo que propició la construcción de los castillos defensivos
de San Felipe y La Palma. Más tarde llegaron los astilleros
y los cuarteles, todo ello asentado en la villa de
Ferrol, lo que convirtió esta ciudad en capital de
la comarca, sobresaliendo sobre pequeñas villas marineras
como Fene, Neda o Mugardos.

Las
calles de Ferrol muestran el contraste entre lo antiguo
y lo nuevo. Por un lado esta El Barrio Vello, pequeño,
acogedor y marinero; por otro, barrios que responden
a una moderna racionalidad urbanística, como el de
La Magdalena; en el medio, otros barrios que mezclan
rasgos del pasado con muestras del presente, como
Canido. En las afueras de la ciudad, hacia el oeste,
encontraremos la laguna de Doniños, un espléndido
ecosistema natural que precede a la no menos espléndida
playa del mismo nombre, que moja su arena en mar abierto.