Dos
litorales de diferente trazado, el norte más quebrado
y el sur más abierto, enmarcan esta ría a la que dan
nombre las dos principales poblaciones que se encuentran
en su orilla. Tanto Muros, en el extremo norte, como
Noia (llamada por Otero Pedrayo "la pequeña Compostela"),
en el fondo de la costa sur, son villas de pasado
señorial, donde estrechas y serpenteantes calles empedradas
sostienen empedrados edificios vestigio de un pasado
floreciente y testigos de un presente esperanzador.
En
el extremo norte hallamos el monte y la playa de Louro,
un conjunto paisajístico de gran belleza. Desde la
cima del monte podremos extasiarnos con hermosas vistas
tanto de la ría como del océano. También es necesario
destacar las localidades de Porto do Son y Portosin,
que junto a un inconfundible ambiente marinero han
sabido desarrollarse como centros turísticos de cierta
importancia. Los parajes que rodean ambas poblaciones,
sitas en la costa sur de la ría, explican el porqué
de su atracción para todo viajero que se acerque hasta
ellas.