La incomparable
geografía gallega esconde multitud de maravillosos
parajes apartados del ajetreo de la vida urbana, donde
descansar, relajarse y, al mismo tiempo, conocer y
aprender a amar la naturaleza, que en estos lugares
se nos presenta en todo su esplendor. La dispersión
con la que la población gallega se asienta sobre esta
frondosa tierra permite disponer de encantadoras casas
rurales en los más recónditos lugares, donde la aglomeración,
la velocidad y el ruido propios de los principales
puntos turísticos no tienen cabida. Paz, sosiego y
naturaleza es lo que encontrará la persona que se
decante por el Turismo Rural.
La
Xunta de Galicia y el sector turístico gallego han
apostado en los últimos años por este nuevo estilo
de turismo, disponiendo en la actualidad de más de
150 casas rurales diseminadas por toda la geografía
gallega dispuestas a acoger al viajero, ofreciéndole
todos los servicios que éste necesita para pasar unos
días inolvidables. La impresionante gama de verdes
de la vegetación, el agradable murmullo de los innumerables
ríos y riachuelos que riegan esta tierra, el encanto
de una vida rural en la que perviven interesantísimas
y mágicas tradiciones, las frecuentes romerías y fiestas
populares en las que se pueden observar y vivir las
costumbres del pueblo gallego, son sólo algunas de
las maravillas que esperan al visitante.
Las
edificaciones destinadas a este tipo de turismo se
dividen en tres categorías: pazos, casas rurales y
casas de labranza. Esta división viene dada por el
número de servicios de que dispone y por el lujo de
la presentación. En el primer grupo se incluyen además
de los pazos, típicas construcciones señoriales gallegas,
los castillos, los monasterios, las casas grandes
y las casas rectorales. El segundo está formado por
las casas de aldea, situadas en el medio rural y que,
por su antigüedad y características de construcción,
son consideradas típicas casas rústicas gallegas.
Por último quedan en el tercer grupo las casas de
labranza, también rústicas y de entorno rural, cuya
característica definitoria es la posibilidad que se
le ofrece al visitante de participar en las faenas
agrícolas o ganaderas de sus propietarios.